Diálogo intercultural y declaraciones contradictorias de la Secretaria de Cultura

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De acuerdo con las declaraciones vertidas por la Secretaria de Cultura de México, María Cristina García Cepeda, en el Primer Foro de Ministros de Cultura de Europa (MILENIO-p. 36-23-1-2019) —en el marco del Foro Económico Mundial que tiene lugar en Davos, Suiza—, en nuestro país el diálogo intercultural es promovido por el Etado mexicano desde las primeras décadas del siglo veinte, lo cual, según la ministra de Cultura de México, se advierte con la creación de instituciones como el Instituto Nacional de Antropología e Historia, que, sostiene, “estudia y conserva el patrimonio cultural con una visión abierta a la innovación y al diálogo intercultural, lo cual garantiza la convivencia entre el patrimonio y el desarrollo”.
En el contexto dde la declaración de 2018 como Año europeo del patrimonio cultural, y a nombre del Estado mexicano, García Cepeda propuso garantizar la convivencia entre el patrimonio y el desarrollo arquitectónico de los países. Asimismo, propuso que nuestro país reconozca el valor de una “Baukultur de alta calidad”, concepto que plantea que todas las actividades humanas que cambien el entorno construido se integren como una sola entidad en la que se incluyan los edificios existentes y otros elementos del patrimonio cultural, bajo el respeto cultural, natural y paisajista.
La secretaria de Cultura agregó que es indispensable que los países y gobiernos fortalezcan las herramientas legales y las políticas públicas que incorporen a la construcción como uno de los ejes de la agenda nacional tanto económica como cultural. Además, propuso que México se sume a la declaratoria de “Baukultur de alta calidad”, la cual considera que la cultura debe colocarse como el centro de las políticas públicas, y se debe enfatizar su contribución a la búsqueda del bien común, ya que, advierte, no puede haber un desarrollo sostenible si la cultura no está en el corazón de la sociedad.
En este contexto, y en el uso de la palabra en su condición de ministra de cultura del único Estado latinoamericano invitado a la reunión de los ministros de cultura europeos, García Cepeda expresó: “Esta responsabilidad nos coloca ante el compromiso de cumplir con la restauración que considera la historia, el entorno contemporáneo y el medio ambiente, asegurando la calidad de vida y el fortalecimiento del tejido social de las comunidades afectadas por los sismos.”
De acuerdo con todo lo anterior, suponiendo que lo dicho por García Cepeda se sostiene con pruebas de la realidad, y dado que tienen casi un siglo de experiencia institucional en el diálogo intercultural, podría considerarse que las instituciones culturales del Estado mexicano ya cuentan con probadas competencias interculturales y experiencia en dicha forma de intervención gubernamental, sobre todo cuando se trata de atender las necesidades de los pueblos originarios localizados en sus contextos culturales.
Sin embargo, la realidad nos plantea un contexto distinto al que nos expone la funcionaria mexicana en sus declaraciones. De acuerdo con información publicada recientemente (La Jornada de Enmedio-16-1-2018), en Chiapas, y según un inventario realizado por investigadores del INAH comisionados para el rescate del patrimonio cultural afectado por el sismo del 7 de septiembre pasado, se contabilizaron 122 monumentos afectados, de los cuales 94 son templos religiosos localizados en la región de los Altos, particularmente en San Cristóbal de las Casas.
La información publicada al respecto, recoge las declaraciones del sociólogo Carlos Cañete, integrante del equipo de rescate patrimonial del INAH, quien expresa su preocupación respecto de lo que considera incomprensión de las comunidades indígenas originarias de dicha región, que debido a sus usos y costumbres no permiten el acceso de los investigadores a sus recintos religiosos para efectuar los trabajos técnicos de rescate patrimonial.
Según el funcionario del INAH, lo más difícil de su trabajo ha sido tratar de convencer a la feligresía indígena de que el temblor no fue un castigo divino, por lo cual considera que la reconstrucción en Chiapas será muy compleja. Luego agrega que, por ejemplo, en San Andrés Larrainzar, con población de la nación tzeltal, al inicio hubo resistencia a que los técnicos entraran a la comunidad, aunque luego convencieron a la comunidad de que les permitiera el acceso. Actualmente, dice el funcionario, cada vez que acuden ahí los restauradores, la comunidad tiene que hacer una breve ceremonia para pedirle al santo perdón y permiso de que entren los extraños.
El sociólogo Carlos Cañet, agregó que el sismo tuvo un impacto sicosocial muy fuerte para las comunidades de los pueblos originarios localizadas en Chiapas, por lo que es su obligación continuar los trabajos en curso mediante el diálogo respetuoso con las comunidades.
En ese orden de cosas, no se ven por ningún lado las competencias en el diálogo intercultural de parte de los funcionarios gubernamentales que la Secretaria de Cultura de México fue a decirles que tenemos a sus homólogos europeos.
Hasta ahora, no se escuchan voces autorizadas provenientes del ámbito de la interculturalidad, cuyas aportaciones y experiencia se dejen sentir en la construcción de ese diálogo respetuoso al que se refiere el funcionario del INAH. ¡Vaya!, ¿en dónde están la pertinencia cultural y la pertinencia lingüística en las políticas públicas diseñadas por el Estado mexicano para la reconstrucción nacional, luego de la tragedia ocasionada por los sismos de septiembre de 2017?

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