La diversidad cultural y las campañas políticas del 2018

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El año que inauguramos con esta edición va a tener como uno de sus motivos centrales de reflexión el proceso electoral 2018. En este se renovarán alcaldías y gubernaturas, diputaciones y senadurías; pero sobre lo que más llamará la atención es la elección de la presidencia de la república para el periodo 2018-2024. Se trata de un proceso arrancó ya con el registro de las precandidaturas en noviembre pasado, que deberá llevar al registro de la plataforma electoral de cada uno de los contendientes en la primera quincena de enero de 2018 y luego el registro de los candidatos entre el 15 y el 22 de febrero.
Debido a esto, es pronto para saber qué compromisos de campaña y que promesas pretenden hacer los candidatos durante el proceso. No lo sabremos con certeza hasta que las campañas políticas inicien oficialmente con posterioridad al 1 de marzo de 2018. Sin embargo, la definición de los candidatos dentro de los distintos partidos y de las personas que quieren figurar como candidatos independientes ante la ciudadanía, nos permite ya tener algunas ideas sobre lo que cada uno de ellos propone inicialmente. Anoto aquí, brevemente, algunas de las propuestas que se relacionan directamente con la diversidad cultural y con los pueblos indígenas.
El Diario Milenio publicó, en su edición digital del 14 de diciembre de 2017 (http://www.milenio.com/politica/jose-antonio-meade-frases-precampana-2018-chiapas-pri-san_juan_chamula_0_1084691566.html) una nota sobre el arranque de la precampaña del candidato del Partido Revolucionario Institucional a la presidencia de la república en las elecciones de 2018. La entrada de la nota es ilustrativa:
“Con el bastón de mando en la mano y la indumentaria tradicional de los indígenas de San Juan Chamula, José Antonio Meade, precandidato del PRI a la presidencia rumbo a 2018, comenzó su precampaña en el primer minuto de este jueves 14 en Chiapas“.
Acompañado de este ropaje simbólico, Meade lanzó ocho afirmaciones sobre la forma en la que ve sus propuestas de campaña. Las tres primeras se refieren específicamente a los pueblos indígenas y a la inclusión: 1. “Estamos hoy donde empieza México, comienza aquí por nuestros orígenes, por nuestras raíces indígenas, por nuestro patrimonio cultural”; 2. San Juan Chamula representa el México diverso y plural que nos enriquece, representa también al mexicano que todos los días se esfuerza por sacar adelante a su familia”; 3. “Quiero ser Presidente para cerrar las brechas que nos separan entre el México que somos y el México que soñamos, un México con seguridad y con justicia, un México con alimento en cada mesa familiar”. Los otros puntos son de orden general y de búsqueda de alianza con los grupos políticos locales: 4. “Un México que le apueste a la educación y a los jóvenes, un México que mejore su ambiente, un México que busque en el mundo las mejores oportunidades, éste es el México que merecemos”; 5. “Pondremos a Chiapas en sintonía con el resto de México, abatiremos la pobreza”; 6. “No hay un solo minuto que perder en la tarea de hacer a México más grande y más justo, México será mejor”; 7. “Hermanaremos a México, un reencuentro por nuestra grandeza del norte y del sur, un acuerdo por nuestros hijos sin importar dónde nacimos o cuánto tenemos”; 8. “Estoy preparado para conducir a los mexicanos a un futuro mejor, de bienestar, seguridad y justicia social”.
En esta tónica hemos visto a todos los precandidatos de los partidos políticos realizar actos de proselitismo electoral en los que se arropan con los trajes tradicionales, se colocan guirnaldas de flores al cuello y se fotografían con representantes de los pueblos indígenas. Todos ellos saben que un porcentaje de los votos van a provenir de estas poblaciones y todos lanzan un guiño para buscarlo. El esquema más tradicional, sin duda, es el de José Antonio Mead, quien recupera la más vieja tradición del partido que lo postula, iniciada durante la primera campaña electoral de grandes recorridos, la de Lázaro Cárdenas.
El precandidato de Morena, que tiene más tiempo preparando su campaña, ha lanzado un programa más detallado de sus grandes propuestas de campaña. El primer punto del programa electoral de Andrés Manuel López Obrador, “Promover la revolución de las conciencias y un pensamiento crítico”, incluye un punto de defensa de la diversidad cultural y los derechos de los pueblos indígenas. Añade que esto se hará con políticas de redistribución y reconocimiento e introduciendo la igualdad entre las culturas, visiones y preferencias socioculturales. Este rubro se acompaña de otros estrechamente relacionados. Uno de ellos es el impulso a una visión integral de los derechos humanos que ponga en el mismo plano todos los derechos individuales, socioeconómicos y culturales, sin jerarquías. El otro es la integración del “concepto del ‘buen vivir’ en la vida social, para encaminarnos hacia objetivos basados en la propia cultura y la historia profunda de México.
La Plataforma Electoral 2018 de la Coalición por México al Frente, establece cinco apartados, entre los que la diversidad no ocupa un lugar visible: 1) La transformación del actual régimen político y el impulso a la democracia ciudadana; 2) El combate total y frontal a la corrupción y a la impunidad; 3) La pacificación del país, con seguridad, respeto a los derechos humanos y justicia para todas las personas; 4) La necesidad de un desarrollo económico con crecimiento, inclusión social y sostenibilidad; y 5) El fortalecimiento de la posición de México en el mundo. El programa, en su conjunto, tiene una idea de la cultura eminentemente mercantilista, centrada en la “generación de cultura” como una actividad mercantil. No obstante, en el apartado IV.B.6 sobre la política cultural del Estado, señala la necesidad de “Fortalecer la diversidad cultural regional del país, descentralizando los programas culturales, para estimular que las instituciones estatales y privadas sean copartícipes en el diseño y financiamiento de las actividades culturales” y “Promover valores de identidad cultural que promuevan la cohesión social y el orgullo nacional”. En el IV.B.12.6 se propone Implementar políticas públicas orientadas a garantizar los derechos políticos, económicos, sociales y culturales de los pueblos indígenas y erradicar su marginación social y económica. En el apartado IV.B.12.6.1 plantea “desarrollar programas para apuntalar la cultura y usos y costumbres de las comunidades indígenas, sin más límite que el respeto al marco legal del país, a los derechos humanos, a la equidad de género y a la igualdad de oportunidades para sus integrantes”. Y en el IV.B.12.6.2, “instrumentar estrategias de desarrollo que permitan sacar del atraso y de la pobreza a nuestras comunidades indígenas, respetando su cultura y usos y costumbres.”
El propio candidato de esta Coalición, Ricardo Anaya, ha expresado “cinco ideas para transformar a México” entre las que no se encuentra una alusión explícita a la diversidad o los derechos de los pueblos indígenas. El “Ingreso Básico Universal” se refiere a la garantía de un ingreso mínimo general, como mecanismo igualador; “Reordenar la política social” se centra en reformar aquellos programas que requieran ajustes; “Eliminar gastos burocráticos” se centra en la eliminación de la burocracia asociada a los programas sociales; “Promover el emprendedurismo”, se encuentra asociado al primer punto y busca promover el autoempleo; “Mejores empleos” se centra en el fortalecimiento del mercado interno para dinamizar la economía nacional. Estas propuestas se encuentran muy lejos de considerar la diversidad general del país y más aún de buscar la forma de presentar alternativas generales para su fortalecimiento.
Hoy es todavía temprano para saber cuáles de los candidatos independientes lograrán llegar a ver sus nombres impresos en las boletas. Sin embargo, es previsible que sólo uno de ellos tiene un compromiso explícito con los pueblos indígenas: María de Jesús Patricio Martínez (Marychuy), candidata presentada por el EZLN y el Consejo Nacional Indígena. Sus declaraciones, más bien vagas, hablan del rescate del orgullo y la identidad de los pueblos indígenas, el fin del gobierno corrupto y la unidad de los pueblos indígenas: “Es hora de que nuestra voz se escuche, es hora de que esos pasos caminen juntos. (…) ya es tiempo de que nos levantemos con esa frente en alto, dignamente y rescatemos nuestro México y construyamos algo que realmente sea desde abajo…”. Asimismo, ha afirmado que busca “que los mismos pueblos digan y decidan qué hacer ellos al interior de sus propias comunidades”; “que la economía no está bien distribuida” y que eso es lo que enferma a la gente. Por lo tanto, busca arrebatar a la clase política “el destino que nos han quitado y desgraciado”; sostiene que su candidatura pretende “desmontar ese poder podrido que está matando a nuestros pueblos”.
Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, no proviene de una región en la que el tema de la diversidad cultural se considere significativo. Sin embargo, en septiembre pasado, como gobernador de Nuevo León desató una polémica al señalarles a los indígenas asentados en Monterrey que era importante que “no se sientan menos” y que se integren al resto de la población para ayudar a resolver los problemas, pero que debían trabajar para lograr su sustento, insinuando que los indígenas estaban acostumbrados a vivir de los frutos de la tierra y de la dádiva (El Universal, 26 sept, 2017). Las ideas sobre diversidad de El Bronco se centran en la idea generalizada de que “en el sur la vida es más sabrosa” y en su insistencia en que los indígenas son parte de la población de Nuevo León y deben sentirse iguales a los demás.
Margarita Zavala, quien tuvo contacto cercano con los programas gubernamentales de reparto de dádivas a los pueblos indígenas en su papel de Presidenta del DIF y como esposa del presidente de la República, no ha propuesto líneas específicas sobre el tema. Sus planteamientos se han centrado en el combate a la corrupción, la seguridad, el crecimiento económico con base en la participación de los jóvenes, créditos empresariales y reducción del gasto público; el apoyo a los mexicanos en el exterior, el fortalecimiento del sistema consular, y mayor firmeza en la relación bilateral; la federalización del transporte público; y la eliminación del financiamiento público a los partidos políticos.
Pedro Ferriz de Con tampoco ha mostrado gran interés por la diversidad cultural ni por los pueblos indígenas. Sus propuestas se han centrado en temas de transparencia, seguridad, combate a la corrupción y eliminar el financiamiento público a los partidos políticos.
Tendremos que ver cómo evolucionan estas y otras propuestas en el curso del primer semestre del año y también qué respuestas tienen los votantes frente campañas que más bien parecen centrarse en la descalificación mutua que en la definición y precisión de propuestas y alternativas.

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