La rama veracruzana

En distintas regiones y ciudades del país, las tradiciones que tienen que ver con la celebración del nacimiento del Niño Dios y los festejos asociados, como las posadas y las pastorelas. En el centro del país, por ejemplo, en el canto de las letanías se prolongan excesivamente las vocales, en tanto que en ciudades como Chihuahua, los participantes prescinden de estos adornos.
En Veracruz destaca la tradición de La Rama. Con el arranque de las posadas, comienzan también los cantos nocturnos de La Rama, cuyos antecedentes más lejanos se encuentran en la época colonial cuando, en su empeño por evangelizar y difundir la fe cristiana, los misioneros españoles recurrieron a la realización de festividades religiosas, marcadas por la utilización de diversos objetos y símbolos, como velas y faroles montados en varas de árboles o de flor del maguey.
De acuerdo con Romeo Cruz Velázquez y Ariel García Martínez, (Fiestas Populares en Veracruz, Instituto Veracruzano de Cultura, serie Tradiciones, Veracruz, 1998), en la utilización de estas ramas para festividades religiosas convergen elementos indígenas, españoles y afrocubanos. De acuerdo con estos investigadores, los indígenas realizaban una festividad que coincidía con las posadas, llevando una rama llamada versúchil, que representaba la renovación de la naturaleza, y tocaban piezas musicales al ritmo de panderetas, sonajas y guitarras, que conforman la influencia española; y de coros, claves y cantos afrocubanos.
Los estudiosos de esta tradición coinciden en que el festejo de La Rama inició en la región del Sotavento, se arraigó durante un periodo indeterminado y apareció finalmente en el puerto de Veracruz a principios del siglo XX, y en Xalapa hacia los treinta del mismo siglo. Apuntan que, en un principio esta tradición era seguida en el puerto jarocho y en Xalapa únicamente por familias emigradas de Tlacotalpan y de Alvarado, y que al paso de los años terminó por extenderse a la mayor parte del sur del estado, así como a Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo y Chiapas.
De acuerdo con Cruz y García las ramas se hacían sobre la flor del maguey que se da en las arenas de los médanos costeros, rectas de poco peso y con una copa que facilita el adorno con papel, listones, faroles y esferas y, cuando no se disponía de estos elementos de ornato, con naranjas y limas ahuecadas y con unas ventanitas que dejaban salir la luz de las velitas que se encendían en su interior.
La tradición consiste en realizar una procesión con la rama adornada por parte de quienes la adornaron para visitar las casas de vecinos y familiares para pedir aguinaldo (dulces, fruta, ponche). La actividad puede terminar ahí o con una posada o fiesta en forma, con piñata, cena y ponche.

Los principales versos de la rama tradicional son:

Buenas noches decimos señores,
la rama les viene a cantar;
les viene a cantar sus honores,
¡A ver qué les puede usted dar!
Naranjas y limas
imas y limones
más linda es la Virgen
que todas las flores.
En un portalito e cal y de arena
nació Jesucristo
por la Nochebuena.
Denme mi aguinaldo
si me lo han de dar
la noche es muy corta
y tenemos que andar.

Al terminar los versos, los niños esperan a que el dueño de la casa abra la puerta y les dé el aguinaldo. Al recibirlo, se cantan los versos de despedida:

Ya se va la rama
muy agradecida
porque en esta casa
fue bien recibida.
Si no se les da aguinaldo, se despiden con estos versos:

Ya se va la rama
con patas de alambre
porque en esta casa
se mueren de hambre.

O bien con esta variante:

Ya se va la Rama muy desconsolada
porque en esta casa
no le dieron nada.

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