La promoción de los productos artesanales en el Ecosistema artesanal de la Ciudad de México

I. Introducción

La promoción de las artesanías en la Ciudad de México presenta complejidades pocas veces visibilizadas. En mi experiencia trabajando con comunidades indígenas, originarias, afrodescendientes y de distinto origen nacional en la promoción de lo artesanal, considero que derivan de la falta de comprensión de lo que constituye lo que denomino ecosistema artesanal de nuestra ciudad.

En la promoción, se busca que el objeto promovido tenga los mejores resultados de alcance y difusión entre el público al que se quiere llegar. En el caso específico de los artesanos, siempre queremos promover de la mejor manera el trabajo de los artesanos y productores. Sin embargo, surge la pregunta, ¿Qué o quién o cómo se define lo que es la artesanía de la Ciudad de México?, ¿Quiénes son los artesanos en la Ciudad de México?, ¿Cuáles son las artesanías de la ciudad?, Las personas que venden artesanías ¿Son artesanos?; ¿Cuáles son los criterios más adecuados para determinar la artesanía?, etc.

Contrario a lo que pudiera parecer, existe una respuesta sencilla. Aun entre los productores y gente involucrada en la producción, comercialización y promoción de los productos artesanales no resulta  claro qué es y qué no es artesanía, y muchas veces se utilizan, por desconocimiento, criterios subjetivos para definirla. Porque si bien existen instrumentos específicos para determinar lo que es artesanía, no dan cuenta de la diversidad de productos y personas relacionados con la producción y promoción de artesanías.

A fin de tener una base para desarrollar mi actividad de promoción artesanal y para ayudarme a aclarar esta situación, hice un breve análisis que denominé Ecosistema Artesanal de la Ciudad de México (EACDMX). Este constructo parte de la revisión del concepto mismo de artesanía, base central de todo el ecosistema y sus actores, y de lo estrecho que resulta al contextualizarlo dentro de la Ciudad de México.

En particular, publicamos aquí la parte que se refiere a la difusión de lo artesanal dentro del EACDMX, y aunque, por su brevedad, brinda una visión parcial, espero brinde un panorama de la complejidad del tema.

II. La definición de artesanía y su relación con lo artesanal.

El artesano nos remite a una noción de un producto hecho a mano, expresado, entre otras, en definiciones como las siguientes:

Tovar (México:1964), define la artesanía como:

“toda técnica manual creativa, para producir individualmente, bienes y servicios” y, por lo tanto, ha definido industria como “toda técnica mecánica aplicada, para producir socialmente, bienes y servicios”.

Según la UNESCO:

“los productos artesanales son los producidos por artesanos, ya sea totalmente a mano, o con la ayuda de herramientas manuales o incluso de medios mecánicos, siempre que la contribución manual directa del artesano siga siendo el componente más importante del producto acabado. Se producen sin limitación por lo que se refiere a la cantidad y utilizando materias primas procedentes de recursos sostenibles. La naturaleza especial de los productos artesanales se basa en sus características distintivas, que pueden ser utilitarias, estéticas, artísticas, creativas, vinculadas a la cultura, decorativas, funcionales, tradicionales, simbólicas y significativas religiosa y socialmente.»

El Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart) de México, a través de su «Manual de diferenciación entre artesanía y manualidad», define la artesanía como:

«Un objeto o producto de identidad cultural comunitaria, hecho por procesos manuales continuos auxiliados por implementos rudimentarios y algunos de función mecánica que aligeran ciertas tareas. La materia prima básica transformada generalmente es obtenida en la región donde habita el artesano. El dominio de las técnicas tradicionales de patrimonio comunitario permite al artesano crear diferentes objetos de variada calidad y maestría, imprimiéndoles, además, valores simbólicos e ideológicos de la cultura local. La artesanía se crea como producto duradero o efímero, y su función original está determinada en el nivel social y cultural, en este sentido puede destinarse para el uso doméstico, ceremonial, ornato, vestuario, o bien como implemento de trabajo…».

De manera general, las definiciones anteriores coinciden en que la artesanía es producto de un trabajo realizado de manera manual o con el uso de herramientas sencillas de identidad cultural comunitaria. Sin embargo, en lo que se refiere al contexto artesanal en la Ciudad de México, esta definición deja fuera a un sinnúmero de productos que no son artesanías y sin embargo compiten con espacios, apoyos y programas destinados a la promoción de las artesanías, provocando una situación desigual a los artesanos de la ciudad de México.  ¿De qué manera podemos dar cuenta de esta gama de productos y servicios que se enmarcan dentro de los artesanal aun cuando no son artesanías, tradicionalmente hablando?

III. El ecosistema artesanal de la Ciudad de México

Idealmente, sólo las artesanías y las personas que los producen serían los que integraran el ambiente artesanal en la Ciudad de México. Nada más alejado de la realidad. Para dar cuenta de lo que involucra lo artesanal, no sólo es necesario reducirlo a la categoría de artesanía y a sus productores. Debemos reconocer a todos los actores que se involucran el ámbito de lo artesanal. Y aquí es donde cobra importancia la noción de ecosistema.

Desde hace algún tiempo, en el ámbito del emprendedurismo se ha utilizado el concepto de ecosistema para señalar la forma en que los distintos actores se relacionan en un ámbito específico para desarrollarse y fortalecer su ambiente. ¿Es posible analizar el ámbito artesanal como un ecosistema?

El Diccionario de la Lengua Española (Real Academia Española, España, 2018) define el ecosistema como una “Comunidad de los seres vivos cuyos procesos vitales se relacionan entre sí y se desarrollan en función de los factores físicos de un mismo ambiente”. Si parafraseamos la definición dentro del contexto artesanal podemos denominar al ecosistema artesanal de la Ciudad de México (EACDMX), como el conjunto de actores cuyos procesos artesanales se relacionan entre sí y se desarrollan en función de los factores de producción y comercialización de productos o servicios artesanales en la Ciudad de México.

Menciono a “actores” y no “artesanos” para reconocer a una variedad de personas que participan del ambiente artesanal en la ciudad de México. Asimismo, y reconociendo la realidad del ambiente artesanal, debemos considerar e identificar a estos actores y sus productos. Para ello, es importante visibilizar esta situación, que ya ha sido detectada por especialistas, como es evidente en el Manual de Diferenciación de Artesanía y Manualidad, dado que existe una

“creciente importancia de distinguir entre artesanía y manualidad. Sustancialmente, porque en años recientes, al asistir a numerosas ferias y exposiciones patrocinadas por diversas entidades públicas se manifestaba la ambigüedad de que se apoyaba y exhibía ambos tipos de trabajo bajo el cobijo del término “artesanía”, como si fueran equivalentes” (FONART: 2014)

Para iniciar, consideraremos como actores del ecosistema a todas las personas que realizan productos artesanales, entendiéndolos como las personas que realizan un producto o servicio resultado de un proceso de elaboración manual o semindustrializado, con técnicas que pueden ser o no tradicionales.

Si partimos de este concepto, podemos englobar de mejor manera a los diversos actores involucrados en el EACDMX, y que buscan el reconocimiento de sus creaciones como artesanos, aun cuando no se les considera como tales a pesar de conservar sus procesos tradicionales. Como lo menciona Ramírez Garaya,

“el peso de la definición ha impactado definitivamente en las políticas públicas respecto del sector. Alfareros, tejedoras y canasteros tienen un indiscutible estatus de artesanos o artesanas en el imaginario nacional —nadie niega que un alfarero es un artesano, por ejemplo—, pero hay otros, como los que se dedican a la sastrería, la panadería, la peluquería, oficios algunos de ellos ancestrales y regulados también estrictamente por las instancias de gobierno en siglos anteriores, que pasaron de una entretela particular y se desplazaron a un ámbito en el que simplemente dejaron de ser llamados “artesanales”, que supuestamente se hacen “artesanalmente”, pero que enfrentan el desprecio por su bajo o nulo contenido cultural; es decir, el contenido cultural del producto es el que ha definido al artesano y a la artesana en este país.” (Ramírez Garayza: 2013)

Una vez que tenemos un marco capaz de albergar a los actores del EACDMX, debemos pasar a identificarlos. La siguiente tipología de actores artesanales se basa en la forma de relación que tienen con el EACDMX y la función que desempeñan dentro del mismo. Estas funciones podemos clasificarlas en tres tipos: producción, comercialización y difusión. A continuación, describimos a los actores involucrados en la producción, con base a la documentación disponible sobre el tema.

  • Artesanos tradicionales. Son los herederos de un oficio tradicional y creativo, productores de artesanía, la cual generalmente transforma la materia prima de sus lugares de origen directamente a través de técnicas y conocimientos tradicionales. Su producción representa un componente importante del patrimonio cultural de su comunidad.
  • Productores artesanales. Son personas que han mirado la producción artesanal como una alternativa económica o bien que, a partir de una tradición, comunitaria o familiar, deciden dedicarse a la producción a mayor escala, dado que consideran su labor como negocio, más allá del valor patrimonial que puedan tener sus productos. Generalmente tienen disposición a integrar nuevos conocimientos y habilidades que les ayuden a desarrollar sus productos.
  • Artistas populares. Son artesanos que, a partir del reconocimiento de sus obras y creaciones, principalmente por parte de intelectuales, artistas plásticos, antropólogos, etc., buscan un estatus diferenciado, tanto de puntos de exhibición como de mercados. Una de sus características sobresalientes es que muchos de sus medios de comercialización se dan a través de la elaboración de productos a solicitud del cliente.
  • Diseñadores. Son las personas cuyos productos son realizados tomando “inspiración” de los productos artesanales o bien, los toman como materia prima para que, a través de la “intervención” de los objetos, es decir, las artesanías, desarrollan sus creaciones como propias y originales, sumándoles valor agregados para el cliente.
  • Grupos organizados. Se forman a partir de varios productores artesanales especializados, organizados en diferentes esquemas que van desde grupos no formales, hasta cooperativas y/o empresas sociales que suman el resultado de sus creaciones y conocimientos para ofertar sus productos a grandes mercados.

Mención especial merecen los actores involucrados en la comercialización, ya que son los más voraces en cuanto a la búsqueda de espacios para la venta de sus productos, ya sea de manera individual o a través de grupos organizados para tal fin.

Además, estos actores ejercen una profunda presión al EACDMX, ya que, a decir de los mismos productores, la comercialización y el intermediarismo son sus principales problemas, pues debido a la falta de canales de distribución, los intermediarios se quedan con las mejores ganancias, y dejan a los productores un margen de ganancia muy pequeño. De esta manera, entre los actores de la comercialización, destacan los siguientes:

  • Comercializadores comunitarios. Muchos artesanos viven en zonas de difícil acceso. Más allá de mercados locales, es complicada la venta de sus productos. Es por ello que muchas comunidades designan a un “representante para la venta”, que puede ser un miembro de la comunidad o bien algún amigo o familiar fuera de la comunidad, para que realice la labor de venta en lugares lejanos. Ellos periódicamente van a la comunidad, entregan los recursos generados por las ventas a los productores involucrados y recogen mercancía para su venta en los mercados de otras zonas o ciudades.
  • Comercializadores de subsistencia. Son personas —muchas veces miembros de las comunidades artesanales— conocedoras de las tradiciones, el valor cultural y los procesos de producción que, sin embargo, han optado por dejar de lado la tradición de la producción y se dedican exclusivamente a la comercialización de productos, que pueden ser artesanales o no. En la búsqueda de satisfacer sus necesidades económicas, adquieren productos maquilados, de alta demanda y/o de bajo precio al consumidor final. El objetivo es vender; no importa qué. Lamentablemente, en muchos casos son los que mayormente afectan a los productores, ya que establecen una competencia desleal en el medio de comercialización.
  • Comercializadores a gran escala. Personas generalmente ajenas a la comunidad que buscan los productos artesanales para satisfacer la demanda del mercado turístico, tanto nacional como internacional, considerando el gran interés que existe por estos productos en el extranjero. Muchos de ellos tienen acceso a canales de distribución más amplios, lo cual les permite tener un mayor margen de ganancia.
  • Comercializadores exclusivos. Personas generalmente vinculadas o relacionadas con clientes de alto perfil, que buscan a productores artesanales de gran calidad para “presentarlos” en eventos privados.

Por último, existe un subconjunto de actores vinculados al EACDMX, pero que se dedican principalmente a la promoción de los productos artesanales mediante distintas actividades o eventos, que podemos agrupar en tres vertientes: los gestores, las organizaciones de la sociedad civil y las instituciones públicas.

  • Gestores. Personas que, habiendo tenido contacto con la producción o comercialización de los productos artesanales, han optado por organizar eventos para promover su venta. Buscan espacios para la exhibición de manera individual o colectiva. Utilizan esquemas como los mercados solidarios, el comercio justo, los mercados alternativos y los bazares. Algunas veces, consiguen un espacio físico que ofertan a productores y comercializadores para la venta de sus productos.
  • Organizaciones de la sociedad civil. Al igual que los anteriores, promueven los productos artesanales a través de eventos. Adicionalmente pueden apoyar a los productores con almacenes y tiendas a diversa escala. Muchas veces brindan a los productores capacitación o gestoría para la obtención de recursos. A diferencia de los gestores, tienen mayores posibilidades de operación y contactos interinstitucionales.
  • Instituciones públicas. Son instancias de los tres niveles de gobierno cuyo objetivo es apoyar a los productores artesanales, de acuerdo con sus diferentes características. Durante mucho tiempo han sido los principales promotores de los productos en eventos masivos anuales, a escala local y/o nacional, a veces incluso internacional. Además, ofrecen servicios técnicos y económicos a los productores en otros temas para elevar su calidad de vida. Generalmente tienen criterios establecidos para la participación en sus eventos, así como prioridades en cuanto a la población a atender.

Como podemos apreciar, el EACDMX está integrado por actores que compiten entre sí y se relacionan con el objetivo de obtener los mejores beneficios económicos del mercado de productos artesanales de la Ciudad de México.

 

 

 

 

 

 

 

IV. Propuestas de atención a la problemática del EACDMX

A la fecha se han realizado distintos estudios y análisis de la situación de los artesanos de nuestro país, la mayoría a escala federal. Según el estudio “Las artesanías en México: Situación actual y retos del Centro de Estudios Sociales y de Opinión pública de la Cámara de Diputados (CESOP)”, algunas de las principales problemáticas de para los artesanos son:

Las dificultades para conservar elementos culturales ancestrales.

La penetración de los productos manufacturados con alta tecnología y de forma masiva.

Los altos costos de la materia prima y la falta de capital.

La presencia de intermediarios.

Las exigencias del mercado por imponer ciertos diseños ajenos a la tradición y el contexto artesanal tradicional.

El regateo.

El abandono de los oficios tradicionales por parte de las nuevas generaciones.

En el “Diagnostico de la capacidad de los artesanos en pobreza para generar ingresos sostenibles” (Fonart:2009), se analizan las condiciones que dificultan la mejora económica de los artesanos. Este documento centra su atención en cuatro temas principales:

Los proyectos artesanales poco rentables, principalmente por no lograr una margen que permita superar los costos de producción, así como por la escasez de canales de distribución y venta y porque, por definición, los artesanos son pobres;

La desarticulación de la producción artesanal con los mercados. Ello se debe tanto al intermediarismo como a que la producción generalmente se destina al autoconsumo y al mercado local, por lo que, sin el apoyo o la participación de otros actores, difícilmente los productos llegan a un mayor número de más consumidores.

El uso no sustentable de los recursos naturales, esto es, que la producción es limitada, y cuando se intenta producir más, muchas veces se tienen impactos negativos en el medio ambiente y en las comunidades de artesanos.

La valoración insuficiente de las artesanías.

Sin duda, esta situación no es exclusiva de los productores artesanales, por lo que pensar en ellos de manera aislada no contribuye a generar soluciones integrales. En cambio, podemos planificar mejores estrategias si los consideramos dentro de un ecosistema más amplio y complejo, ya que estas situaciones son parte del mismo ecosistema artesanal y en ocasiones son generadas por éste en el contexto económico actual de nuestra ciudad y nuestro país.

Si consideramos todo el universo que integra el EACDMX, tenemos a este conjunto de actores que ejercen su derecho a competir entre sí por obtener acceso a un mercado limitado, en el que no existe una competencia equitativa y donde los actores con mejores accesos a recursos (humanos, materiales o económicos) tendrán mejores resultados, y ello se traducirá en un ecosistema desequilibrado y en riesgos para los artesanos tradicionales.

Es necesario procurar este equilibrio en el ecosistema, no solo por el valor cultural, histórico y patrimonial de los productos artesanales, sino también por el aspecto económico. De acuerdo con la encuesta de consumo cultural en México (2016), la aportación de los artesanos tradicionales representó el 13.5 % del PIB del sector de la cultura, esto es, el 0.4% del PIB nacional, lo que equivale a 83 mil 184 millones de pesos de Producto Interno Bruto. Resulta por demás revelador conocer que las artesanías tradicionales generaron más ingresos que el diseño y servicios creativos, la industria editorial, la música y conciertos en su conjunto; y es semejante al PIB que generó la industria básica del hierro y del acero.

Bustos (2009) señala que en el informe de la UNESCO sobre la evaluación externa a su programa para el fomento de la artesanía varias consideraciones, de las cuales retomo las siguientes por su pertinencia dentro del EACDMX:

Es necesario demostrar que la artesanía es un componente fundamental para el desarrollo económico y social.

El reconocimiento de la importancia del sector artesanal por los organismos responsables de la economía.

Las ferias de artesanía están consideradas como el mejor medio de promoción para los productores.

A escala mundial, los aspectos que se consideran menos satisfactorios para el sector artesanal son, entre otros, el derecho de autor, la introducción de la artesanía en la formación escolar y universitaria y el derecho de los artesanos a la formación y el perfeccionamiento.

Por lo anterior, ¿Qué alternativas tenemos para apoyar de manera eficiente a los productores artesanales dentro de esta complejidad de actores que participan en el EACDMX?

Nuestra propuesta a esta situación se enfoca en tres puntos:

 

a) El reconocimiento y la atención diferenciada de los actores del EACDMX. Cada uno de los actores que participan dentro del EACDMX aportan algo al mismo; sin embargo, en términos de la venta y beneficios, no todos obtienen lo mismo por su trabajo. Lo más adecuado, siempre que sea posible, es la competencia justa entre expositores, lo cual podemos lograr no mezclando actores de perfil distinto en un mismo evento. Asimismo, debemos procurar destacar en la mayor medida posible las virtudes de cada persona, su historia y su trabajo artesanal. Y dado que no a todo el público le interesan las mismas cosas, vincular a los participantes con el mercado más adecuado ayudará en gran medida a todos los actores.

Al organizar las formas de promoción y eventos de exhibición de productos artesanales, debemos tener claro el perfil de cada participante, y agruparlos de manera que la competencia sea en los mismos términos de productos, calidad y precio. Un error común es no hacer esta diferenciación, lo que se traduce en una situación de desigualdad.

 

b) La sensibilización del público. Esta acción es la más complicada, ya que implica hacer visible de manera muy sencilla, lo complejo de la realidad del EACDMX al público en general. Para ello, se buscará mostrar la importancia del trabajo de los actores del EACDMX más allá del valor estético de sus obras. Además, para mayor efectividad, los actores deben participar activamente en este proceso de difusión al público, a través de la realización de actividades y eventos que contribuyan a la promoción y venta de los productos artesanales.

Además de promover el valor patrimonial de los productos artesanales, propiciaremos una mejor disposición a adquirir productos a precios justos, reduciendo el regateo y brindaremos reconocimiento puntual a productores, comercializadores y promotores.

c) El desarrollo de la conciencia artesanal. Esta acción implica el auto reconocimiento del trabajo que hacen los productores, reflejado en sus creaciones y propiciar que su historia personal, la manera en que elabora, comercializa o difunde sus productos, sean lo que les dé valor. Con este proceso buscamos que reconozcan los aspectos de su trabajo que más aportan al ámbito artesanal.

Además, esta conciencia abre la posibilidad de lograr una mayor inclusión en la forma en que los actores se relacionan en el ambiente, posibilitando un dialogo más horizontal entre ellos; no desvalorizando a las personas por sus creaciones o productos.

En conclusión, el concepto de ecosistema artesanal nos permite una comprensión más amplia de las dinámicas sociales, culturales y económicas que se desarrollan en el ámbito artesanal, específicamente en zonas urbanas como la Ciudad de México.

Este concepto brinda un marco más amplio para el desarrollo de proyectos de gestión cultural o para el desarrollo de proyectos de política pública cuyo principal interés sea promover el trabajo artesanal, en un marco de inclusión y respeto a los derechos de todos los actores que participan en el EACDMX, porque lo artesanal no solo es la artesanía, ni solo los artesanos tradicionales, aunque sean ellos los más vulnerables dentro del EACDMX.

Centrar nuestro trabajo en el EACDMX, ayudará a generar condiciones más equitativas para todos ellos, principalmente para los productores tradicionales, lo cual redundará en beneficios para todo el ecosistema.

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