El Movimiento Nacional por la Diversidad Cultural de México

Fernando I. Salmerón Castro

La diversidad cultural en México es histórica y difícil de describir en su totalidad. Al gran mosaico de pueblos americanos que habitaban el territorio de lo que hoy es México, como prueban el gran número de familias lingüísticas y lenguas que aún existen, se sumaron los conquistadores y colonizadores europeos, provenientes de un agregado que sumaba, a la diversidad cultural europea, la presencia de los pueblos del Oriente medio y el norte de África que dominaron el Mediterráneo hasta el final del siglo XV. Con los años, México ha recibido inmigrantes de casi todo el mundo y su presencia ha enriquecido la diversidad cultural y lingüística del país.

Sin embargo, aquí la diversidad fue durante muchos años considerada motivo de atraso y dificultades, en vez de verla como una riqueza. Especialmente a partir de la República Restaurada, la aspiración del Estado mexicano estuvo orientada a imitar lo que consideraba era la modernidad alcanzada por los países de Europa y Norteamérica y que, desde aquí, se veía como el triunfo de la uniformidad en todos los ámbitos. Este espíritu llevó a promover la desaparición de las diferencias culturales, las lenguas indígenas y las formas locales de organización productiva y política. El triunfo de la Revolución Mexicana favoreció los postulados del “nacionalismo revolucionario y la preeminencia del mexicano ideal, mestizo y criollo. Llevó a dogma que la civilización indígena había tenido una época de oro que perduraba de forma importante en la cultura nacional, pero que ese pasado glorioso era también bárbaro y motivo de atraso para el futuro. La diversidad cultural y lingüística de los pueblos indígenas dificultaba incluso la plena consideración de sus integrantes como ciudadanos mexicanos. Para lograr la modernización nacional era necesario lograr el predominio de una sola lengua, una sociedad laica y una participación política formalizada con reglas extra locales. En el clímax de esta uniformización cultural y lingüística, los locutores de radio y televisión debían certificarse para utilizar las mismas formas dialectales y de entonación, sobre todo en las emisoras de alcance “nacional”; el sistema educativo operaba únicamente en español y la vida política local obedecía a normas nacionales.

El proyecto del nacionalismo revolucionario tuvo un impacto significativo sobre la diversidad cultural y lingüística de México, pero no logró acabar totalmente con ella. Siempre enfrentó evasiones, resistencias y abierta oposición en muchos frentes. Desgraciadamente no podemos entrar en detalles en este espacio. Baste con señalar que todos los movimientos que hicieron frente a esta gran estrategia lograron proteger espacios significativos de las lenguas, las artes populares, la producción y el gobierno comunitario. A partir de los años sesenta, también, en diversos espacios se gestaron movimientos populares indígenas que crecieron con los años, haciéndose presentes en los foros internacionales y en la política nacional. El movimiento más vistoso fue el levantamiento del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994, pero no deben menospreciarse las acciones múltiples en diferentes frentes de organización y lucha política.

Al iniciar la administración de Vicente Fox, para reducir la presión generada por el movimiento indígena histórico (al menos desde las reuniones de Barbados), el levantamiento del EZLN y el incumplimiento gubernamental de los acuerdos de San Andrés, el Estado mexicano impulsó algunos cambios a su relación con los pueblos indígenas. Cinco de ellos son significativos para esta nota: la reorganización del Instituto Nacional Indigenista (INI), para convertirlo en la nueva Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI); la reorganización de la Dirección General de Culturas Populares, a la que se agregaran las culturas indígenas; la creación del Instituto Nacional de las Lenguas Indígenas (INALI), de la Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe (CGEIB) en la Secretaría de Educación Pública y del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED).

En 2001, la Dirección General de Culturas Populares e Indígenas (DGCPI-CONACULTA) invitó a la formación de un Grupo de Coordinación Interinstitucional para promover la formación de acuerdos de trabajo entre las instituciones públicas dedicadas a promover y proteger la diversidad cultural de México. Al llamado de este grupo de trabajo se sumaron otras instituciones, y el 28 de abril de 2005 se concretó, con 13 instituciones de gobierno y dos organismos internacionales, el lanzamiento de la Campaña Nacional por la diversidad cultural de México.

Los propósitos de la integración del Campaña fueron el establecimiento de mecanismos de coordinación entre instituciones públicas locales, nacionales e internacionales que trabajaban para contribuir a la promoción y protección del conocimiento, reconocimiento, valoración y respeto de la diversidad cultural de México. A partir de allí se estableció e instrumentó un plan anual de trabajo con ejes estratégicos y acciones detalladas. Las diversas instituciones conjuntaban esfuerzos, recursos y acciones para promover y fortalecer la diversidad cultural de México.

Los objetivos generales se centraron en dos:

  • Propiciar que la sociedad mexicana reconozca y valore la diversidad cultural que caracteriza a cada uno de los individuos, comunidades y pueblos que integran nuestro país, favoreciendo el diálogo intercultural para disminuir la discriminación, la marginación, la exclusión y las desigualdades sociales.
  • Propiciar que la sociedad nacional en su conjunto identifique, reconozca y valore las aportaciones que las culturas de los distintos grupos y pueblos que integran nuestra sociedad han hecho al patrimonio inmaterial y material de nuestro país y de la humanidad.

Con los primeros años de trabajo, las instituciones participantes se percataron de la necesidad de tener mayor presencia en el país, así como mayor movilidad. Por lo tanto, en 2005 se llevó a cabo la firma de la primera carta compromiso por los titulares de las instituciones integrantes y se elaboró un documento rector. El 21 de mayo del mismo año se hizo el lanzamiento oficial de la Campaña Nacional por la Diversidad Cultural de México. Durante los siguientes cinco años se realizaron actividades de difusión general y actividades de promoción de la diversidad cultural y lingüística.

En mayo de 2010, con la experiencia acumulada en el quinquenio, se buscó dar un mayor impulso a las actividades y lograr una coordinación más efectiva. Con base en esto se instituyó el Movimiento Nacional por la Diversidad Cultural de México y se creó un Secretariado Técnico, para que tuviera a su cargo la coordinación de los equipos de trabajo.

Las instituciones firmantes habían crecido en número y actividades: Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe (CGEIB/SEP); Dirección General de Educación Indígena (DGEI/SEP); Dirección General de Atención a la Comunidad Universitaria (DGACU/UNAM); Comisión de Derechos Humanos del DF (CDHDF); Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (SEDEREC); Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS); Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI); Dirección General de Culturas Populares (SC/DGCP); Coordinación Nacional de Antropología (CNAN-INAH); Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED); Consejo para Prevenir la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED); Instituto Nacional Electoral (INE); Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO); Universidad Pedagógica Nacional (UPN); Secretaría de Cultura de la Ciudad de México (SCCDMX); Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad (PUIC/UNAM); Programa Nacional de Investigación “Afrodescendientes y Diversidad Cultural” (Afrodescendientes-INAH), y el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI).

Algunas de las actividades conjuntas más importantes del MNDCM incluyeron el Diplomado en Educación Intercultural y Bilingüe (en dos ediciones; 2002 y 2003); la Jornada México-Centroamérica por la Diversidad Cultural (20 de mayo), en el marco de la conmemoración del 21 de mayo, Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo (2005); las Jornadas por el respeto a la Diversidad Cultural del 18 al 26 de mayo en el MNCP, con presentaciones de libros, homenaje a María Sabina, música, literatura, poesía, narración, foro de análisis y talleres infantiles (2006); las Mesas de trabajo: Desafíos de la protección y promoción de la diversidad cultural, en las instalaciones de CONAPRED (2007); la Campaña publicitaria (spots de TV y radio y página web) 2010; las actividades realizadas con motivo del Año Internacional de la Población Afrodescendiente, particularmente la Semana de la Diversidad Cultural del 16 al 20 de mayo de 2011; el Concurso de fotografía “Rostros de la diversidad cultural”; la celebración del Primer Foro Nacional de las Poblaciones Afrodescendientes en México y del Primer Foro de Comunicación Intercultural (2012); y el Segundo Foro de la Comunicación intercultural (2013); el lanzamiento del Programa Especial de Educación Intercultural y Bilingüe.

Los ejes de trabajo más importantes del Movimiento pueden resumirse en cuatro grupos de propuestas:

  1. Justicia y Democracia: con sub-ejes para promover manifestaciones culturales de personas indígenas, afrodescendientes, migrantes; y promover políticas públicas y cambios legislativos orientados a fortalecer la educación ciudadana.
  2. Desarrollo Cultural: con campañas y actividades de sensibilización para el reconocimiento y el empoderamiento de personas indígenas, afrodescendientes y migrantes; así como el conocimiento y reconocimiento de la diversidad cultural y lingüística.
  3. Derechos Humanos y No Discriminación: con acciones orientadas a atender recomendaciones de acuerdos Internacionales (CERD-CEDAW y otros); así como acciones de prevención, atención y defensa de derechos de migrantes, indígenas y afrodescendientes.
  4. Educativo-Académico-Investigación: con acciones destinadas a la ampliación y el fortalecimiento de sistemas educativos interculturales; así como el fomento de proyectos de investigación, formación y evaluación para la diversidad.

A pesar de los distintos relevos en las agencias gubernamentales, el Movimiento ha mantenido su curso. En este momento, cuando los cambios en la Constitución, en la Ley General de Educación y la nueva Ley General de Educación Superior dan un papel más relevante a la educación intercultural y un peso significativo a los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes, el MNDCM tiene una gran oportunidad de avance. Como muestran muchas de las acciones de discriminación y menosprecio de la diversidad cultural de que somos testigos en los medios y en los espacios de la vida cotidiana, el trabajo sobre los grandes ejes de justicia y democracia, desarrollo cultural, derechos humanos y no discriminación siguen siendo fundamentales. Hacer investigación y emprender acciones educativas en el sentido más amplio del término deben ser asuntos absolutamente prioritarios.

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