Buenos Aires invita a identificarse con el otro desde los escenarios

La 12ª edición del FIBA arranca con una obra de gran compromiso político, ‘The New Colossus’

Mar Centenera / Buenos Aires

Once refugiados, once idiomas, once décadas. Algunos huyen de guerras, otros de persecuciones políticas, del hambre y la miseria, pero comparten la determinación de sobrevivir y buscar una vida mejor. Son los protagonistas de The New Colossus, la obra teatral del estadounidense Tim Robbins con la que se inauguró la duodécima edición del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA). La elección de esta obra de gran compromiso político es una declaración de intenciones: provocar la reflexión del espectador sobre el mundo actual.

«Muchas de las obras que nos acompañan tienen que ver con el teatro de no ficción. El FIBA tiene un sesgo político y este año buscamos obras que reflexionen sobre la problemática del otro. ¿Por qué se convierte en un otro?, ¿por qué nos atemoriza?, ¿cuál es la lógica que rompe? Hay países que están tomando decisiones drásticas contra el otro que nos aterra», dice Federico Irazábal, director artístico del festival.

Los refugiados de The New Colossus se despiden de sus seres queridos, lloran, rezan y corren. Huyen de la Alemania nazi, del Irán de la revolución islámica, de la Rusia zarista, de un México empobrecido. Cada uno habla en su idioma, no se les entiende, tampoco se sabe qué significan sus gestos, si tienen frío, miedo, por qué discuten, de qué ríen. Esa incomprensión y el desamparo de quienes ven su mundo reducido a una maleta conmueven al espectador, más en un país como Argentina, formado por millones de descendientes de inmigrantes. Pero las repeticiones vuelven a la obra tediosa y su final maniqueo no arroja luz sobre el rumbo actual del planeta, en el que cada vez más gente vota a líderes que quieren cerrar fronteras y expulsar a los extranjeros.

También dentro del festival, una de las primeras obras argentinas exhibidas ahondó en una de las problemáticas que atraviesan el país austral: la violencia de género. Yo no muero, ya no más, de Fernando Rubio, rompe la privacidad del hogar en la que se perpetran la mayoría de abusos al convertirlo en un cubículo transparente. Sin muros que lo oculten, el público ve a hombres que humillan, pegan y asesinan a sus parejas mientras flota en el aire una pregunta: ¿es evitable?.

En el patio del Centro Cultural San Martín, donde se realizó la obra, había una urna que se invitaba a llenar con historias propias o ajenas sobre casos de violencia machista. En menos de dos horas, se había llenado de testimonios (…). https://elpais.com/cultura/2019/01/24/actualidad/1548352520_883896.html

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