Trata de esclavos y afrodescendencias

Fernando I. Salmerón Castro

El próximo 23 de agosto se conmemora el “Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición” establecido por la UNESCO a partir de las primeas evocaciones de este recuerdo en Haití (1998). En esa fecha se celebra el inicio de la sublevación de los esclavos en la isla de Santo Domingo en 1791 que dio lugar a la independencia de la isla y la formación de Haití y República Dominicana diez años después. Esta revuelta se considera el inicio del movimiento antiesclavista en América que llevó a la abolición de esta práctica inhumana muchos años después.

A partir de 1988 el Director General de la UNESCO ha invitado a los responsables de Cultura de todos los Estados Miembros a organizar todos los años en esta fecha actos en los que participe toda la población del país, en particular, los jóvenes, los educadores, los artistas y los intelectuales. Al fijar esta fecha en la memoria se busca inscribir la tragedia del comercio de esclavos en el recuerdo de todos los pueblos. Se considera una tragedia tanto por lo que la esclavitud representa en sí misma, como por la magnitud de este tráfico de esclavos africanos organizado a gran escala a partir del siglo XVI.

La práctica de la esclavitud existió en muchos lugares del mundo desde tiempos remotos, pero la esclavitud como institución económica organizada por traficantes especializados se desarrolló a partir del primer cargamento de esclavos de origen africano hacia 1526. Entre esa fecha y el siglo XIX se estima que entre 9 y 11 millones de personas fueron extraídas de África por traficantes europeos, para ser vendidas al otro lado del Atlántico. Como parte de este negocio se estima que puede haber muerto un número semejante de personas durante las redadas de captura, el traslado en el continente, el maltrato en los lugares de reclusión y el viaje trasatlántico en condiciones infrahumanas. La mortalidad en los cargueros esclavistas se estima en una cuarta parte de los pasajeros: esclavos y tripulación.

El comercio trasatlántico de esclavos afectó seriamente la vida y la organización social de muchos pueblos africanos que fueron diezmados y asediados por la sangría esclavista. Las personas trasladadas que sufrieron una transformación radical de sus vidas debieron adaptarse a las condiciones impuestas por este comercio deshumanizado. Como ha señalado Pam Jenner, la brutalidad del trato que recibieron sólo es comparable a la escala de esta primera gran actividad económica global. Cuando se introdujeron en América como la fuerza de trabajo más eficiente y de mayor rendimiento, los esclavos africanos no recibieron ninguna consideración a sus identidades tribales, sus orígenes, sus lenguas o culturas. Hombres y mujeres por igual fueron violentamente sustraídos de sus comunidades, reagrupados de acuerdo con las necesidades del tráfico y trasladados al otro lado del Atlántico. Diversos analistas consideran que esta separación aún afecta a la población africana en la actualidad.

En el continente americano la presencia de la población africana ha tenido también consecuencias muy significativas, tanto en el ámbito demográfico como cultural. Llama la atención que, a pesar de haber sido sustraídos violentamente y tratados con crueldad en sus lugares de llegada, se aferraron a sus tradiciones por medio de su música, sus canciones y sus historias. No hay un país americano que no tenga al día de hoy manifestaciones diversas de la influencia africana en la fisonomía de sus habitantes, la música, la comida, le religión e incluso formas de organización social.

En compañía del tráfico de esclavos, y como una de sus herencias más perniciosas, ha prevalecido el racismo en contra de estas poblaciones: actitudes y comportamiento basados en el odio, rechazo o exclusión de las personas por sus orígenes raciales, color de la piel, origen étnico o su lengua. Estas actitudes impiden el pleno goce de sus derechos humanos a toda la población y también dan lugar a formas empobrecedoras de establecer las relaciones sociales y construir la historia. Especialistas en estos temas han mostrado que, en la revisión de la poesía y la música afrodescendientes puede encontrarse una dualidad entre la confianza de los autores en sí mismos, asociada a su identificación con la herencia africana, y al mismo tiempo, una presencia importante de la ideología del mestizaje, anclada en un cromatismo racista y prácticas generalizadas de desvaloración y negación. Esta secesión cultural es producto de las presiones del mestizaje, encauzadas por las clases dominantes tradicionalmente eurocéntricas y un modernismo fuertemente influido por esas tendencias de raigambre racista.

La conmemoración del 23 de agosto no se limita entonces al recuerdo del pasado, sino que se refiere también al presente y, de manera significativa, a la construcción de un futuro mejor. Como señala la UNESCO, de conformidad con los objetivos del proyecto intercultural «La Ruta del Esclavo», esta conmemoración ha de representar la ocasión para efectuar un examen colectivo de las causas históricas, los métodos y las consecuencias de esa tragedia, y para analizar las interacciones a que dio lugar entre África, Europa, las Américas y el Caribe.

En el último decenio un conjunto creciente de voces se ha sumado para asegurar el conocimiento y reconocimiento de las poblaciones afromexicanas. Hemos reconocido que contamos con muy pocas herramientas estadísticas, gráficas y documentales que permitan sustentar una visión incluyente de nuestra realidad nacional en la que los descendientes de los esclavos africanos tengan el reconocimiento que merecen. El propio Congreso ha reconocido muy recientemente su existencia jurídica como parte de los pueblos que han dado vida a la nación mexicana. En el contexto de la lucha por el reconocimiento y la valoración de la población afromexicana en la construcción nacional, así como en el combate contra la discriminación y a favor de la garantía de los derechos de las poblaciones minorizadas, es muy relevante conmemorar el 23 de agosto e inscribir en la memoria colectiva los orígenes de esta población en México.

 

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